¿Cómo se trabaja?

La primera vez que se consulta a un psicólogo clínico es frecuente que sea costoso, que se haga difícil. Esto se tiene en cuenta y se trata de ayudar a la persona a expresar lo que le hace falta cambiar o mejorar.

Se hacen de 2 a 3 entrevistas, de una hora aproximadamente, antes de empezar el tratamiento. Se crea la atmósfera adecuada con el objetivo de que el paciente pueda abrirse y explique el motivo que le ha llevado a consultar. El terapeuta escuchará y hará las preguntas que crea oportunas. Se trata de identificar los diferentes factores que deterioran la calidad de vida del paciente. La finalidad es conocer a la persona y el conflicto que genera los síntomas que sufre. Como cada persona es diferente, el método terapéutico se adaptará de forma flexible a las necesidades.

El tratamiento se entiende como un compromiso, como un pacto que se establece entre el paciente y el profesional de forma voluntaria y libre.

El método terapéutico se basa en la técnica psicoanalítica. Se escucha al paciente con atención y sin juzgarlo. El objetivo se centra en buscar información que facilite comprender el origen del conflicto. Durante el tratamiento la persona progresivamente conoce las causas de sus problemas de una forma emocional, no solo intelectual. Después de un trabajo psicoanalítico la persona conseguirá cambios profundos que le ayudaran a desarrollar al máximo sus capacidades.  

La psicoterapia realiza un trabajo a nivel personal que implica indagar en el conocimiento de uno mismo y resolver el conflicto psicológico que provoca el sufrimiento, mediante los síntomas, que actúan. Es un trabajo que se dirige hacia los aspectos escondidos o desconocidos de uno mismo. 

El objetivo se enfoca en eliminar los síntomas y en la adaptación del comportamiento. Que es lo mismo que resolver la problemática escondida e incidir en el desarrollo de la persona y la aceptación de sí mismo. 

La relación terapéutica instaura un espacio donde se respira intimidad y a la vez una distancia respetuosa. Relación que favorece la libertad de expresión de todos los aspectos de la persona y hace de motor del proceso psicoterapéutico.

La implicación del terapeuta se encuentra al servicio del proceso del paciente. Respeto de forma incondicional, sus vivencias personales y sus valores. Y también, sus resistencias a realizar el proceso, que es lo que se trabajará, para que cada vez, la persona, sea más ella misma.