ANSIEDAD  =  SEÑAL DE ALARMA

 Los síntomas de la ansiedad se pueden considerar como una alarma que avisa,  que se está desarrollando una situación de peligro, como resultado de un desequilibrio en la persona que lo sufre.

 

Ese desequilibrio está relacionado con la idea de que tal como está viviendo su vida, no es como necesita vivirla. Es posible que haya habido cambios en el ambiente y también es posible que lo que hasta el momento era válido, ya no sea así  y derive en la manifestación de los síntomas de la ansiedad.

 

Porqué ha tenido lugar en ese momento?

 Qué ha ocurrido en la vida de la persona para trastornar su funcionamiento anterior?

 

Un acontecimiento en la vida del paciente puede despertar temores que han permanecido latentes en su inconsciente.

 

El individuo siente que su capacidad de controlar los impulsos está amenazada y teme las consecuencias.

 

El “YO” responde a esta señal de ansiedad en un intento de evitar que aumente el efecto desagradable de la situación de peligro. Si ha habido una situación de conflicto externo, requerirá mecanismos de adaptación adecuados a la situación conflictiva, a fin de establecer un estado de equilibrio.

 

Pero, es frecuente que la persona no sea consciente de la causa de los síntomas de la ansiedad. En muchos casos y sin una razón aparente, los síntomas surgen inesperadamente, en forma de ataques de ansiedad, que asustan mucho al paciente.

 

Un ejemplo de relación con los demás, seria la persona que siente que tiene buena relación con todo el mundo porque no tiene conflicto con nadie. Pero, en realidad, lo que puede ocurrir es que exista una dificultad para decir que no, lo que hace que se someta a la voluntad del otro y eso le genere malestar y se manifieste a través de la sintomatología ansiosa.

 

Otro ejemplo, éste de relación con uno mismo, seria que la persona experimente una relación interna de sobre exigencia, que no le permita poder vivir la vida, porque queda ahogada por la obligación. Sin ser consciente de ello, se genera el malestar y aparecen los síntoma de ansiedad.

 

En realidad, la alarma avisa de que no estoy viviendo mi vida como yo necesito. Desde esta mirada, podemos valorar los síntomas de ansiedad, como algo positivo, que nos avisa de que pasa algo de lo que nos hemos de ocupar para ser dueños de nuestra propia vida.

 

Se tendrá que investigar, averiguar de que manera se está enfocando la relación con uno mismo o con los demás que “no sienta bien” para poder modificarlo y darse libertad, sin estar condicionado por imposiciones, exigencias, sometimientos, etc..

 

Las características e intensidad de las presiones que existan, tanto a nivel interno de uno mismo, como a nivel externo con respecto a los demás, irán oscilando en función de las muchas otras variables de la vida.

 

Los síntomas de la ansiedad son similares a los del miedo. Pero mientras en el miedo la causa es conocida, en la ansiedad la causa queda oculta. El miedo se origina como respuesta a una amenaza exterior, mientras que la ansiedad está relacionada con la experiencia de una amenaza interiorizada.

 

Se presentan manifestaciones somáticas y psíquicas: palpitaciones, respiración alterada, mareo, nauseas, temblores, sudoración, ahogo, etc.. También se puede manifestar a través de un estado de tensión mediante contracturas, calambres, cansancio, cefaleas, etc.. Así como, por constricción torácica y opresión cardíaca.

 

 

Las situaciones de peligro que dan lugar a la ansiedad como alarma:

 

  •  La pérdida de la estimación del otro.

  • Temor a  la incapacidad.

  • Temor a la censura y crítica de uno mismo.

 

La función de la ansiedad es anunciar al Yo la proximidad de un peligro, tanto si éste existe realmente en el mundo externo, como si sólo tiene vigencia en el psiquismo del sujeto.

 

Si los intentos por establecer y mantener un equilibrio dinámico, tienen un éxito total, disminuye la señal de ansiedad. Si tales intentos tienen éxito sólo parcialmente, persistirá la señal de ansiedad o no tardará en reaparecer, a través de los mismos síntomas o de otros.

 

La persona que lo sufre, experimenta un miedo cuya causa desconoce, aunque existe una tendencia a intentar localizar el miedo en una situación concreta, como son las enfermedades graves, la locura, la muerte, etc..

 

Como es natural, existen diversos grados de ansiedad, desde una simple sensación de inquietud, pasando por la intranquilidad constante, sensación de peligro, inquietud psicomotora, etc.. hasta los estados de pánico y terror.

 

 

Tipos de trastornos de ansiedad:

 

  •  Trastorno por ansiedad generalizada:  Se caracteriza por una preocupación persistente y generalizada ante situaciones habituales de la vida, acompañada de síntomas somáticos de ansiedad.

 

  • Trastorno de pánico: Se caracteriza por la aparición de crisis de ansiedad recurrentes de forma repetida, espontanea e inesperada, generalmente de duración breve. Las crisis tienen un inicio brusco, con incremento de la intensidad de los síntomas en los primeros minutos, se resuelven en menos de 1 hora. Durante el período entre crisis, el paciente experimenta ansiedad anticipatoria ante la posibilidad de sufrir otra crisis.

 

  • Trastornos fóbicos: Se caracterizan por la existencia de miedo irracional y persistente a un objeto, animal, actividad o situación, que provoca una intensa ansiedad en el paciente, lo que hace que desarrolle una conducta de evitación hacia el estímulo desencadenante. El paciente reconoce el miedo como desproporcionado e injustificado.

 

Clasificación:

 

  • Fobia simple:  Se presenta ante un estímulo concreto, por ejemplo fobia a un animal, a las tormentas, etc..

 

  • Agorafobia: Miedo a los lugares abiertos, transportes públicos, a alejarse de casa, a la multitud de gente, etc..

 

  • Claustrofobia: Miedo a lugares cerrados, ascensores, cabinas, túneles, etc..

 

  • Fobia social: Miedo persistente e irracional y un deseo impulsivo de evitar aquellas situaciones en las que el individuo puede hallarse expuesto a la observación por parte de los demás.

 

  • Trastorno obsesivo-compulsivo: Se caracteriza por pensamientos persistentes incontrolables y  no deseados (obsesiones) y rutinas o rituales que realizan para tratar de evitar estos pensamientos (compulsiones)

 

 

TRATAMIENTO:

 

El terapeuta ha de comprender la relación de la ansiedad con el peligro inconsciente, puesto que el paciente se centrará en la amenaza real a su seguridad, de modo que las simples explicaciones tranquilizantes a este respecto producirán poco efecto.

 

Se debe llegar a un conocimiento emocional de la escena inconsciente peligrosa, seguirla hasta sus orígenes y traerla a la consciencia emocional para poder controlarla.

Si no se trata de esta manera, existe el riesgo de que se deje de padecer un síntoma para sustituirlo por otro o que vuelva a aparecer el mismo, ya que la causa no se habrá tratado.

 

La psicoterapia implica la cooperación del paciente, que es fundamental, ya que debe haber un trabajo de equipo entre paciente y terapeuta para analizar la causa que provoca, el trastorno de ansiedad.

 

En general, las posibilidades de una recuperación en este tipo de trastornos, para la mayoría de las personas que buscan ayuda profesional, son muy buenas.