Motivos más frecuentes:

 

  • Porque hay insatisfacción con la vida de uno mismo y se desea un cambio o encontrar un nuevo sentido.

 

  • Porque se ha sufrido un traumatismo: separación, enfermedad, despido, muerte de un ser querido, etc.

 

  • Porque las relaciones con los otros nos parecen duras: dificultades para iniciar relaciones, para mantener amigos, para hablar delante de un grupo de personas, etc.

 

  • Porque la vida en familia es insatisfactoria.

 

  • Orientaciones en momentos de cambio.

 

  • Deseo de realizar un trabajo de crecimiento personal y autoconocimiento.

 

  • Superar un divorcio.

 

  • Afrontar la relación con los hijos adolescentes.