¿FOMENTA LA PUBLICIDAD LA IDEALIZACIÓN DE LA MATERNIDAD EN LA SOCIEDAD ACTUAL? ¿EXISTEN MADRES IDEALES ? ¿SON ESTEREOTIPOS?…

¿VIVIMOS UN DISCURSO FICTICIO DE LA REALIDAD, CON RESPECTO A LA MATERNIDAD?

 

 Los medios de comunicación transmiten  mensajes  referidos a la maternidad, que difunden y refuerzan creencias, valores y estereotipos. El discurso publicitario posee una gran fuerza de persuasión.

La maternidad es una escena bastante explotada en publicidad, por la ternura que desprende. Los anuncios que muestran a la mujer como esposa y madre ofrecen un estereotipo de familia feliz. Estos anuncios giran alrededor del amor  incondicional de la madre a los hijos. En los medios de comunicación, maternidad y amor aparecen  como sinónimos. Como nos dice el publicista Roland Barthes: “ Se expone un ideal, pero esto es sin duda una de las funciones principales de la publicidad: la de ofrecer la realidad idealizada, sin llegar a la exageración.”

Hay una idealización social con respecto a la maternidad que fomenta la idea de ser una madre ideal, que siempre está feliz, contenta, con ganas de estar con su bebé,…

Muchas mujeres hablan de la maravillosa experiencia de tener un hijo, pero no se escucha con tanta frecuencia todos los cambios que comporta ni los sentimientos tan contradictorios que aparecen debido al cambio de vida que se experimenta.

Todo ello, puede condicionar a  las mujeres que presentan una personalidad influenciable. Tienen el peligro de ser dominadas por el perfeccionismo, por la idea de que han de ser madres ideales y si se encuentran con sentimientos o pensamientos negativos se pueden sentir culpables o decepcionadas de sí mismas.

 

Hay una demanda continua del recién nacido, que deberá ser atendida, tanto si la madre está en condiciones como si está cansada. Si no puede hacerse cargo de que es humana, que puede necesitar descansar del bebé para reponerse, si se recrimina no estar siempre bien, se pone en riesgo de sufrir una presión severa.

 

La mujer experimenta una serie de cambios emocionales en los que predomina la hipersensibilidad y la reactividad emocional. Estado que  le es necesario para ser empática con su bebé y poder realizar la función de rêverie (disposición de  la madre para captar lo que el bebé necesita en cada momento y cubrir dicha necesidad). Si esto no se interpreta bien, si tener las emociones a flor de piel se vive como inadecuado. Entonces, la madre puede sentir que en lugar de tener un buen estado para atender a su bebé, no está en buenas condiciones psicológicas.

 

El amor maternal es ambivalente, ambiguo y complejo. No es de ninguna manera un sentimiento puro e ideal, ni tampoco simple, sin conflictos, tal como aparece representado en los mensajes que envía la sociedad a través del lenguaje publicitario.

Para poder ejercer la función de madre hace falta examinar la propia historia, revisar y tomar conciencia de los sentimientos para autorizarse en el rol materno.

En lugar de exigirse “perfección” es necesario que la mujer se observe en su función de madre para que  valore  lo que necesita y lo pida. Puede requerir ayuda de todo tipo a nivel práctico con todas las tareas que se han de realizar y también a nivel emocional con todo lo que le surja.

 

La mujer ha de construir su identidad nueva como madre lo que conlleva revivir conflictos de su propia infancia. Necesitará ser escuchada, comprendida y contenida. Lo que favorecerá que pueda ejercer estas funciones con su bebé y pueda aguantar mejor los momentos difíciles.

Cuanto mejor esté la madre, mejor podrá estar el bebé. Winnicot nos dice “Cuando un bebé ve a su madre, es a él mismo que ve y lo que ve, está en relación directa con lo que la madre ve en él”. La madre actúa como un espejo para el bebé, éste percibe su mirada, que le transmite lo que él inspira en la madre.

Se debe realizar una labor de información social para que las futuras madres puedan saber en donde han de poner su atención y su interés. Para que puedan estar pendientes de observarse, de mirar lo que les ocurre y pedir la ayuda que necesiten.

 

RESUMEN:

En este artículo se expone como la publicidad fomenta la idealización de la maternidad. Se hace referencia a los peligros que ello conlleva para que la mujer se afirme en su rol de madre.

Se defiende realizar una labor de información social para que las futuras madres puedan saber en dónde poner su atención y su interés, con el objetivo de que puedan estar en buenas condiciones para ocuparse de su bebé.

 

NEUS GARCIA GUERRA

Psicóloga Clínica